¿Iguales o diferentes?

¿IGUALES O DIFERENTES?
PREPARANDO EL CAMINO PARA LA UNIVERSIADA 2016
Psic. José Manuel Sánchez Durón


Tal vez hayas escuchado alguna vez el conocido cuento de “El Patito Feo”. Brevemente, este cuento trata sobre la historia de una familia de patos blancos con los  que se cría un ganso negro. Por su diferente color, el gansito negro (el “patito feo”) no era aceptado por el resto de patitos blancos y esta situación le generaba tristeza y desesperación. Después de todo, ¿a quién le gusta sufrir discriminación?

 A los seres humanos nos ocurre algo parecido a lo que le pasaba al patito feo (aunque ya dijimos que en realidad era un gansito). Cuando somos pequeños buscamos sentirnos aceptados por los que nos rodean, ya sean familiares, vecinos, amigos, maestros, etc. Nos gusta que nos tomen en cuenta, que podamos participar en las actividades que hacen todos, que se nos reconozca, etc. De alguna manera, cuando somos pequeños nos interesa mucho ser “uno más del grupo”, pues esto nos genera un sentimiento de pertenencia e identidad. Por esta razón diré que no nos conviene ser diferentes, pues lo que es diferente suele ser rechazado, evitado o ignorado. En el mundo de los niños, así como en el de los patitos, el ser igual a los demás es una auténtica “bendición”…

Pero resulta que con el paso del tiempo nos damos cuenta de que el ser igual a los demás no siempre es un beneficio. El mundo del deporte competitivo es un buen ejemplo de lo que acabo de decir. Cuando competimos en un deporte no solamente no nos conviene ser iguales a los demás competidores sino que además nos puede resultar perjudicial. LA COMPETENCIA DEPORTIVA ES UN JUEGO EN EL QUE SOLO SE PREMIA AL QUE ES DIFERENTE. Ser diferente significa tener la preparación suficiente para desarrollar cualidades superiores a las de los demás, y tener la capacidad de demostrar esta superioridad en la confrontación con el rival.

Desde este punto de vista te planteo una pregunta, ¿te consideras igual o diferente a tus rivales? Si te consideras igual que tus rivales tendrás un pronóstico nada prometedor para tu próxima competencia. Pero si te consideras diferente entonces todo cambia. Si te consideras diferente entonces el panorama tiene un matiz positivo. Así que te sugiero que comiences por creer que ERES DIFERENTE.

Por supuesto que no basta con creer que somos diferentes sino que será necesario demostrarlo. Así que pensemos qué es lo que puedes hacer para demostrarlo en tu competencia que se aproxima. Pon atención a lo que te voy a decir. Cuando ya nos quedan pocos días para que comience la competencia es un hecho que las cualidades físicas, técnicas y tácticas de los deportistas (las tuyas y las de tus rivales) ya no van a mejorar. Tú y ellos se han preparado muy bien en estos tres aspectos (lo físico, lo técnico y lo táctico) y cada quien ha alcanzado su nivel en el que ahora se encuentra. Pero si tomamos en cuenta que hoy en día los programas de entrenamiento son muy similares a nivel nacional (incluso mundial), entonces es de suponer que tu nivel físico, técnico y táctico sea muy similar al de tus próximos rivales. Entonces, ¿qué es lo que marcará la diferencia?

Desde mi punto de vista, la diferencia será marcada en buena medida por el estado psicológico en el que cada deportista llegue a enfrentar su competencia. Tu “estado psicológico” es el conjunto de emociones, pensamientos, sensaciones, intuiciones y creencias que experimentas en estos días. Así, el estado psicológico marcará la diferencia porque cada atleta llega en un momento muy diferente de su vida. Algunos llegan con mil problemas y preocupaciones, otros con temores, otros con una confianza “por los suelos”, otros con poca motivación, otros molestos con sus propios compañeros de equipo, etc. Es obvio que nadie compite al 100 % si trae todo este tipo de cosas en la cabeza.

Por esta razón, te aconsejo que vigiles tu estado psicológico en estos días previos, pues si logras un buen manejo y autocontrol entonces llegarás mucho mejor (psicológicamente) que varios de tus rivales, y eso te colocará en clara ventaja, aún si tu rival en turno te supera ligeramente en sus cualidades físicas, técnicas y tácticas.

Aquí te comparto algunas sencillas sugerencias para tu monitoreo psicológico:

1.- Asegúrate de que tienes claros motivos para competir. ¿Por qué vas a competir?, ¿para qué? Un ser humano motivado es un ser humano fuerte y que no va a rendirse fácilmente.

2.- Encuentra uno de tus motivos en tu orgullo personal. Aunque para motivarse es bueno pensar en la gente que nos quiere (por ejemplo nuestra familia), también es importante competir por uno mismo, por el orgullo de demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces. Aquél deportista que se demuestra a sí mismo que es capaz de dar su máximo esfuerzo  y de pelear hasta lo último es al mismo tiempo una persona que el día de mañana será capaz de enfrentar de manera eficiente muchos de los retos de su vida.

3.- No te preocupes si te sientes estresado o ansioso. Es normal que el estrés y la ansiedad se incrementen cuando viene la competencia. Ni los atletas Olímpicos son inmunes a esto. El estrés y la ansiedad son necesarios para competir pues nos permiten estar alertas todo el tiempo. De lo contrario llegaríamos a competir demasiado relajados.

4.- Por supuesto que es conveniente controlar un poco la ansiedad, por lo menos para que no se nos espante el sueño y podamos descansar las noches previas a la competencia. Te sugiero que cuando te vayas a la cama te desconectes completamente de tu competencia, no pienses en ese tema y enfócate en imágenes relajantes.

5.- El día antes de tu competencia es un día clave. Ese día intenta no “volverte loco”. Conserva la tranquilidad. Tal vez acostumbres hacer algún tipo de estiramiento o trote y eso está bien. Pero te sugiero que ese día ya por la tarde busques una actividad de esparcimiento y diversión. No tengas miedo de “desconectarte” de la competencia, al contrario, es mejor ya que lograrás bajar la ansiedad y mejorar tu estado de ánimo. No te agobies pensando en cada detalle de lo que puede ocurrir. Estoy seguro que sobre eso ya habrás pensado mucho en los días previos. Mejor vete a la cama un poco más relajado. Ya estando en la cama repítete palabras de aliento,  de que todo está bien. Pero no imagines la competencia porque eso te puede generar ansiedad y no podrías descansar lo suficiente. Lo más importante para la noche previa es DESCANSAR y no ANALIZAR lo que pueda ocurrir.

Nunca podrás tener la certeza de cómo te va a ir en una competencia. Los resultados siempre son inciertos. Pero creo que de algo sí podemos tener certeza: si prestamos atención a lo que nos puede hacer diferentes, entonces podremos llegar al día de nuestra competencia con mejores probabilidades de éxito. No temas ser diferente. Por el contrario, atrévete a serlo. Aunque yo no tengo nada en contra de los patitos blancos, creo que quien busca ser un pato blanco toda su vida corre el riesgo de conformarse con ser “uno más del montón”. Y, por lo menos en la historia del deporte,  hemos visto como se van quedando en el olvido un montón de patos blancos...

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“LOS ÁRBOLES NO ME DEJAN VER EL BOSQUE”
Psic. José Manuel Sánchez Durón
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Cierto día fueron de paseo un padre de familia y su hijo de 5 años. El padre le había prometido al chico llevarlo a conocer un hermoso bosque que se conservaba a unos kilómetros de la ciudad. Al llegar ahí, el padre le mostró al pequeño todo lo hermoso que la naturaleza puede depositar en esta clase de paraísos, como su flora, fauna, sonidos de los riachuelos y el fresco clima de tal microentorno. Cuando regresaban a casa  el padre orgulloso de haber compartido con su hijo una experiencia tan hermosa le preguntó a éste qué le había parecido el viaje. El chico lo pensó un momento y respondió: “El paseo fue muy bonito, pero lástima que no pude ver el bosque por  tantos árboles que había…”

Algunas veces los chicos cometen esta clase de “errores de percepción”, no se dan cuenta que todo lo que perciben ante sus ojos forma parte de algo más grande, y que al mismo tiempo aquélla entidad mayor se expresa en cada uno de sus componentes. Y creo que algo similar ocurre con mucha gente del deporte que aún no parece darse cuenta del papel fundamental que juegan los mecanismos psicológicos en todo entorno deportivo, y en consecuencia guardan un distanciamiento de la disciplina que podría brindarles un gran apoyo en tales temas como lo es la Psicología del deporte.

Hago esta reflexión en el contexto específico de una actividad académica que realizo actualmente con la carrera de Cultura Física en la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Tal actividad se refiere a la impartición de la materia de “Psicología del Deporte” programada para cursarse en el cuarto semestre de esta carrera. Y habiendo yo tenido la oportunidad de elaborar el primer programa de esta materia cuando se conformó esta licenciatura en la Universidad a la que aludo, me resulta sumamente interesante abordar la cuestión de la importancia de los contenidos psicológicos para la currícula de futuros profesionales de la cultura física.

Debo decir que mi experiencia profesional de más de 15 años en diferentes niveles del deporte en México me ha permitido corroborar que en pleno año 2016 aún carecen de una formación sólida y consistente sobre temas psicológicos una gran mayoría de deportistas, entrenadores, médicos, cronistas y dirigentes deportivos  lo cual nos coloca en una situación algunas veces favorable -pero otras adversa- a los profesionales de la psicología que hemos abrazado al deporte como nuetsra principal área de interés.

¿Por qué mucha gente del deporte “guarda aún su distancia” de la psicología? Por desconocimiento. En el mejor de los casos, la gente posee una “ligera” idea de lo que es la Psicología, pero este conocimiento poco fundamentado les lleva a creer que la Psicología es una clase de tratamiento para gente con problemas (da igual si les llaman neuróticos, locos, desadaptados, etc.). Y en el peor de los casos ni siquiera se posee conocimiento alguno. Esto suena sorprendente dado que la ciencia psicológica tiene varios años de establecida, desde que surgieron los primeros estudios científicos para abordar temas como el comportamiento humano, la mente, la conciencia, las emociones, etc.  Y ciertamente todo esto comenzó a ocurrir hace ya varias décadas atrás.

Ciertamente la psicología aplicada al deporte es más reciente aunque ya también con sus años de desarrollo. Y aún así mucha gente la conoce poco. Pero es un hecho establecido en la actualidad que la Psicología forma parte de un conjunto de ciencias conocidas como las "ciencias del deporte" y que su estatus es de primera importancia. La regla general que debemos de tener en claro es la de que lo que permite conducirse a cualquier deportista es ante todo un conjunto de mecanismos psicológicos complejos entre los que interviene su estado consciente, su planeación de las acciones, sus temores e inseguridades, su “interpretación” de los movimientos del rival, su determinación para competir, sus hábitos de pensamiento, su estado anímico, etc. Sin esta clase de mecanismos operando en todo momento ninguna persona puede actuar, reaccionar. Podría sobrevivir en estado vegetativo pero no  actuar ni mucho menos hacer deporte. Luego entonces, diremos de manera tajante que el funcionamiento de mecanismos psicológicos es una condición necesaria -e indispensable- para que cualquier individuo practique algún deporte. Y puesto que la Psicología es la ciencia que estudia precisamente tales mecanismos, su importancia es obvia.


Creo que será de gran utilidad –como lo he hecho a lo largo de varios años en diferentes estados del país- continuar difundiendo los conocimientos generados por los estudios psicológicos para que la comunidad deportiva logre sensibilizarse de manera gradual a su importancia. Como ya lo dije, algunos deportistas y entrenadores parecen tener aunque sea una vaga idea al respecto mientras que otros demuestran una clara confusión en lo que piensan sobre temas psicológicos. Por ejemplo algunos entrenadores están convencidos de que no ocupan el apoyo psicológico de un experto ya que para ellos lo importante es convencer a sus deportistas para que se comprometan y que a partir de ello “den su máximo”  al competir. ¡Vaya confusión! Estos entrenadores no son capaces de comprender que el compromiso y la disposición para “dar su máximo” son precisamente efectos psicológicos, derivados de los mecanismos a los que me he referido antes. Mientras que los entrenadores  (y los licenciados en Cultura Física) no sean capaces de comprender que “lo psicológico” es un conjunto de procesos que conjugan una serie de mecanismos tales como la motivación, autoconfianza, ansiedad, atención, cooperación, agresividad,  etc., seguirán lamentándose por no poder ver el bosque a causa de los árboles que obstaculizan su vista.    

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¿Cómo vive el fin de año un atleta de Alto Rendimiento?

¿CÓMO VIVE EL FIN DE AÑO UN ATLETA DE ALTO RENDIMIENTO?
Psic. José Manuel Sánchez Durón
DEPSIC PSICOLOGÍA Y ALTO RENDIMIENTO S.C.
 

Una manera interesante de entender el curso de la vida es concibiéndola como una serie de ciclos. En general, podemos decir que un ciclo es un proceso que tiene un inicio, un curso y un fin durante un cierto lapso de tiempo. Pero además, lo que define a un ciclo es el hecho de que se trata de algo repetitivo. Los ciclos son procesos que inician y terminan, y que inician de nuevo y así sucesivamente. Un día sigue a la noche, y otro día viene después. Cada fin de ciclo marca el inicio de uno nuevo.

Nuestra vida es un gran ciclo que también tiene su inicio, su curso y su fin. Llegamos cuando otros se fueron y otros vendrán cuando nos hayamos marchado. Pero este gran ciclo de la vida se compone a su vez de otros ciclos más breves pues vamos pasando por una serie de acontecimientos que se repiten como lo son nuestras etapas de vida escolar, laboral, relaciones de pareja, enfermedades, etc. En cada uno de estos casos, vivimos algo durante un cierto tiempo, luego lo abandonamos y regresamos nuevamente. Terminamos un año escolar pero comenzamos otro después; dejamos un trabajo y tomamos otro; terminamos una relación de pareja y otra comienza. Algo se cierra e inmediatamente algo se abre. Nuestra existencia está marcada por esta dualidad de emociones que los ciclos generan: después del luto guardado por lo que se fue nos viene la esperanza de lo que vendrá…
Por supuesto, el hecho de que muchos ciclos ocurran de manera secuencial (esto es, uno después de otro) no elimina la posibilidad de que algunos puedan “empalmarse” unos con otros. Cuando digo “empalmarse”  me refiero a que podemos estar terminando un ciclo en una esfera de nuestra vida mientras estamos cursando al mismo tiempo la parte medular de otro ciclo en otra de nuestras esferas. Es lo que pasa cuando, por ejemplo, terminamos una relación de pareja (se cierra un ciclo) cuando nos encontramos en el mejor momento de nuestro ciclo laboral en la institución con la que colaboramos (la parte medular de otro ciclo). Cada faceta de nuestra vida lleva su propio ritmo (sus propios ciclos) y las diferentes facetas pueden “no ir de la mano”. Esta característica de la vida le otorga un sentido a veces contradictorio, pues nos topamos con que en un mismo momento vivimos la tristeza por un ciclo que se cierra (por ejemplo la terminación de una relación de pareja) y la alegría por caminar eficientemente en otro (por ejemplo al estar en el mejor momento de la vida laboral). ¡Vaya situaciones tan interesantes ante las que nos exponen las circunstancias!

Voy a poner otro ejemplo de esta clase de “empalmes de ciclos”. Cada uno de nosotros llega a un fin de año bajo diferentes circunstancias, a veces alegres o a veces tristes, a veces en plenitud o a veces en condiciones mermadas, a veces con la esperanza por lo que se viene o a veces con la incertidumbre por lo que nos depare el destino. Cada quien llega a su manera dependiendo de cómo vayan las cosas en la vida. Pero de alguna manera un fin de año nos representa a todos el fin de un ciclo. Y como todo ciclo que termina se viene luego uno más: “¡año nuevo vida nueva!”, reza el dicho, como queriendo decir que un “nuevo ciclo” está por comenzar.

En mi opinión, un cierre de ciclo como el que representa cada fin de año es buena oportunidad para sacar algunas conclusiones sobre lo vivido en los 12 meses anteriores. Alguna reflexión por mínima que sea puede resultar de gran provecho si logramos “rescatar” algunas ideas que nos permitan un nuevo conocimiento. Por ejemplo, reflexionar sobre los obstáculos que enfrentamos durante el año y de qué manera los hemos ido sorteando. O sobre los logros que cosechamos y la manera en la que los fuimos sembrando. De todo lo anterior podemos obtener un “alimento” sustancioso para refrescar la imagen que tenemos de nosotros(as) mismos(as), y de esa manera comenzar el nuevo año con gran ánimo y disposición para salir adelante. Definitivamente, no es lo mismo comenzar un nuevo año convencidos de que hemos venido haciendo las cosas muy bien que creer que hemos venido cometiendo “una barbaridad tras otra…”

No obstante (aquí viene lo interesante), como ya lo dije antes, los ciclos de otras facetas de nuestra vida siguen su propio curso. El hecho de que el ciclo anual esté por concluir no representa un fin de ciclo global, en todas las facetas de la vida. Tal es el caso de los atletas de alto rendimiento (AAR). Un AAR es un individuo que vive de -y para- su deporte, una persona con una capacidad superior a la del resto para entregarse a una disciplina de trabajo psico-corporal con el objetivo de ajustarse a los mayores estándares de excelencia atlética. Y sus ciclos de entrenamiento no se sujetan necesariamente a los ciclos anuales. Regularmente, una pretemporada o un periodo de preparación física general ya han comenzado cuando se viene un fin de año.  Por lo tanto, por lo menos para un AAR, la reflexión sobre lo que “ha dejado” el año que termina ha de desarrollarse bajo el marco de un arduo trabajo que no puede darse el lujo de parar.

Por supuesto que lo anterior no representa ninguna tragedia, más allá de que nuestro AAR que tenemos en casa no pueda entregarse de manera relajada al sin fin de festejos familiares propios de la época. En ningún caso el AAR deberá de renegar por su situación ni quienes le rodean deberán de compadecerse de él (ella). El aprender a sujetarse a un ciclo también es un ejercicio de disciplina, y la disciplina es el recurso indispensable para alcanzar las grandes alturas. En cambio, el cierre del año bien podría –y debería- servir de un gran efecto motivador para los AAR bajo preparación. Una adecuada reflexión personal sobre lo vivido en el año podría ser un fuerte aliciente para entregarse de manera cabal a la etapa del macrociclo en la que cada uno(a) se encuentre. Como todos los deportistas lo sabemos, las etapas de inicio de todo macrociclo son extenuantes y demandan gran esfuerzo psicológico para acondicionar al cuerpo. Pues bien, un fin de año puede promover la carga anímica y motivacional que todo deportista requiere para el esfuerzo.

Así pues, mis recomendaciones para todo AAR en este periodo de fin de año son cuatro: 1) siéntanse satisfechos(as) y privilegiados(as) por la oportunidad que tienen de seguir entrenando, 2) reflexionen en los logros que han cosechado durante el año, deportivos y no deportivos, y alimenten con ellos sus sentimientos de fortaleza individual, 3) háganse a la idea de que cada logro obtenido durante el año es una muestra de su potencial para lograr metas, y 4) analicen cada error cometido durante el año para que no lo repitan en el siguiente.
 
Si estas fechas no puedes comer todos los tamales que quisieras no te preocupes, vas a agradecer no haberlos comido cuando te estén colgando tu próxima medalla…  
 
 
¿Te gustaría evaluar en qué estado psicológico estás llegando a este fin de año y cómo puede éste incidir en tu preparación deportiva para el próximo? ¡Comunícate con nosotros!

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Autoevaluación para tenistas juveniles

FORMATO DE AUTOEVALUACIÓN PARA TENISTAS JUVENILES
Psic. José M. Sánchez Durón
DEPSIC PSICOLOGIA Y ALTO RENDIMIENTO


Vamos a revisar una serie de asuntos relacionados con el torneo en el que acabas de competir en esta semana. Por favor analiza cada una de las preguntas que te anoto a continuación y respóndelas de acuerdo a lo que tú consideras. Por favor responde honestamente.
1.- ¿Estuve motivada(o) antes de comenzar el torneo?
2.- ¿Estuve nerviosa(o) antes de comenzar el torneo? (Si así fue dime si estuviste MUY nerviosa(o), REGULAR, ó POCO)
3.- ¿Tuve alguna preocupación antes de comenzar el torneo?
4.- ¿Cuáles fueron los momentos en los que me sentí mejor durante todo el torneo? (¿Por qué?)
5.- ¿Cuáles fueron los momentos en los que me sentí peor durante el torneo? (Por qué)
6.- ¿Cómo sentí la confianza en mí misma(o) durante el torneo?
7.- ¿Cuál fue el momento más difícil durante el torneo y cómo me comporté?
8.- ¿Aprendí algo nuevo en esta competencia?
9.- Si volviera el tiempo atrás, y fueras a jugar nuevamente este torneo, ¿harías algo distinto de lo que hiciste? Si es así, ¿qué es lo que harías diferente?
10.- ¿Qué es lo que consideras que te hizo falta para obtener un mejor resultado?
11.- ¿Qué tanto terminaste satisfecha(o) de tu rendimiento en este torneo (MUCHO, POCO, NADA)?

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LA NUEVA CULTURA DEPORTIVA

¿LAS TENISTAS NECESITAMOS ESTAR PREPARADAS PSICOLÓGICAMENTE?
Psic. José Manuel Sánchez Durón
Depsic Psicología y Alto Rendimiento


Un día decidiste practicar el tenis, y sin duda fue una gran decisión. El tenis es un deporte estupendo que, además de ser divertido,  te ayudará a mantenerte saludable y a descubrir muchas cosas sobre ti misma. Incluso  muchas cosas sobre la vida.

Y actualmente ya te encuentras participando en torneos, lo que significa que ahora no solamente juegas por diversión o por mantenerte saludable sino que ahora también buscas aprender a competir. ¡Felicidades! El mundo del tenis DE COMPETENCIA es toda una experiencia llena de aprendizajes, de sueños y de un largo trabajo.
¿Recuerdas cómo te sentiste en tu primer torneo? Cuando participas por primera ocasión en un torneo pueden ocurrir  muchas cosas, como por ejemplo que te sientas contenta pero a la vez nerviosa, ansiosa, motivada, etc. Si te sentiste así en tu primer torneo te diré que todas las chicas sienten lo mismo en un grado o en otro. Algunas más motivadas, algunas más nerviosas, pero todas experimentan esas emociones.
Pues bien, ahora que te encuentras participando en torneos deberás de aprender que el tenis no solo se trata de sujetar la raqueta y de golpear la pelota. También necesitas aprender a entrenar “en forma” y a jugar “para ganar”. ¿Sabes qué significa esto?
Entrenar “en forma” significa entrenar con dedicación y tomar las cosas en serio. Por supuesto que esto no quiere decir que debas de ir a entrenar con una cara seria y de pocos amigos. Me refiero a entrenar dándole toda la importancia a los ejercicios, hacerlos bien e intentando mejorar cada día.
Una tenista “dedicada” es la que acude a todos sus entrenamientos (salvo que ocurra algún impedimento fuerte y justificado) y demuestra que quiere seguir aprendiendo y mejorando.

También dijimos más arriba que deberás aprender a jugar “para ganar”. Esto significa enfrentar a tus rivales con el propósito de superarlas. Y superarlas significa hacer lo posible por sumar más puntos, utilizando todas tus habilidades para lograrlo. Por supuesto que ninguna tenista podrá ganar todos los juegos de su vida. También Sharapova o Venus Williams pierden algunos juegos. Entonces es lógico pensar que tú también perderás juegos. Pero lo más interesante de este deporte es intentar perder menos juegos cada vez, conforme subas tu nivel. Si te esfuerzas por aprender cada vez más y ser más disciplinada en tu manera de entrenar, seguramente te darás cuenta en poco tiempo que comienzas a ganar más juegos que antes. ¡Te lo aseguro!
¿Te comparto un secreto? Nunca dejes de divertirte. Hay algunas jugadoras que se “meten tanto en la cabeza” el deseo de ganar que se olvidan que el tenis es un deporte muy divertido. Cuando eso pasa dejan de disfrutar y comienzan a sentirse mal. Tú que estás empezando a competir estás a tiempo de entender esto que te digo ahora. Compite para ganar pero sin dejar de disfrutar este deporte que tanto te gusta. Creo que cuando jugamos con gusto y alegres jugamos mejor, y eso nos ayuda mucho a lograr mejores resultados.
Pero también es cierto que no basta con divertirse. Para jugar cada vez mejor necesitas aprender a concentrarte, a ponerte objetivos, a desarrollar una disciplina, a confiar en ti misma, a controlar tu nerviosismo, a manejar bien los momentos difíciles de un juego,  y muchas otras cosas más. Te repito que el tenis no se trata solo de sujetar la raqueta y golpear la pelota, también es necesario desarrollar todas las habilidades que te acabo de decir. En otras palabras, también debes de prepararte psicológicamente para que tus habilidades técnicas y tus cualidades físicas (fuerza, velocidad, resistencia) puedan expresarse al máximo.
Estoy seguro de que con tu dedicación vas a lograr desarrollar todo esto que te he dicho aquí. Por supuesto que esto llevará su tiempo y te encontrarás con algunas dificultades en el camino. Pero recuerda que cuando agarraste por primera vez una raqueta también tuviste dificultades y fallabas muchas pelotas. ¡Y sin embargo lograste ir dominando esa raqueta gracias a que lo intentaste una y otra vez! Ese es el secreto. Intenta desarrollar todo lo que aquí te sugiero aunque sea un poco difícil al principio, pero hazte a la idea de que con el tiempo vas a lograr dominarlo. Algún día comprenderás que este es uno de los secretos para salir adelante en la vida…

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El sueño Panamericano: un sueño lleno de significado

EL SUEÑO PANAMERICANO: UN SUEÑO LLENO DE SIGNFICADO
Psic. José Manuel Sánchez Durón
Depsic Psicología y Alto Rendimiento


En los próximos días se hablará en todos los medios de comunicación sobre una de las competencias deportivas más importante de América, los juegos Panamericanos Toronto 2015. Los noticieros nos mostrarán los records que se impusieron en la edición anterior en Guadalajara y se renovarán las ilusiones por ver nuevas medallas colgando del cuello de los diferentes representativos nacionales. Será también una ocasión perfecta para que más de un directivo aparezca en pantalla para presumir los logros que ha tenido durante su gestión en el deporte de su país…

Pero aunque directivos, medios de comunicación o comentaristas peleen por adjudicarse un protagonismo artificial, los que vivimos en, del y para el deporte, sabemos que quienes merecen todos los méritos y reconocimiento son las y los atletas.
Este escrito va precisamente para ti atleta, para ti que buscas un sueño y ves en Toronto una magnífica  oportunidad para lograrlo. Para ti que sabes mejor que nadie todo lo que has invertido y sacrificado para llegar hasta donde estás, y que esperas con “ansia” que llegue el gran día.
Cuando trabajo con deportistas, apoyándolas (los) en su preparación psicológica, regularmente me enfoco en aspectos muy específicos de su preparación. Así, es común que yo hable con ellas(os) sobre sus hábitos de descanso durante la noche previa, sus pensamientos, sus rutinas precompetitivas, sus emociones del momento, etc. Este tipo de cosas son comunes en el mundo de los psicólogos deportivos, aunque cada uno de nosotros le da su toque personal y su estilo. Así como cada competencia es distinta y así como no existen dos atletas idénticas(os), así también los psicólogos tenemos nuestra propia identidad, nuestro sello particular.
Sin embargo, en esta ocasión quiero referirme a algo más general. En lugar de sugerirte –atleta- algo en concreto que debas de hacer o evitar durante tus periodos de pre competencia, competencia ó post competencia, voy a hablarte de un tema que a mí me apasiona y que considero que para ti puede llegar a ser muy útil. Me refiero al significado que tiene –o puede llegar a tener- para ti la competencia. Así, para comenzar a tratar este tema te pregunto, ¿qué sentido tiene que acudas a la competencia?
Tal vez te parezca un poco extraña mi pregunta, pero créeme que es una pregunta a la que le podemos sacar mucho provecho. Durante los últimos meses y semanas has venido “entregándote en cuerpo y alma” a tu preparación, con la esperanza de ganar un boleto a Toronto. Y ahora que lo tienes no has bajado la guardia y sigues esmerándote cada día más y más. La idea de que estarás allá dentro de pocos días se ha afianzado bien en tu cabeza. Ante tus ojos, no existe otra cosa que la meta de acudir a competir y buscar un buen resultado.
Pero hagamos una pausa en nuestro camino, y pensemos por un instante qué pasaría si decidieras no ir a competir. Supongamos por un instante que cambias de opinión y que renuncias a tu derecho ganado de estar allá.  ¿Qué pasaría si simplemente no vas?, ¿perderías algo?, ¿en qué te afectaría? Después de todo, si no vas te ahorrarías mucho estrés y preocupaciones, ¿no crees?
Piénsalo por un minuto y luego sigue leyendo…
Déjame adivinar algunas de las cosas que tal vez estés pensando en este momento. Si no acudieras a Toronto te meterías en una serie de problemas con tu Federación, patrocinadores, medios de comunicación, etc. Tal vez creas que te ganarías el reproche y crítica de mucha gente cercana. ¿Estoy en lo cierto?
No dudo que algunas -o todas- de estas cosas podrían venirse encima si decidieras no acudir a competir. Pero aquí está precisamente la idea que te quiero regalar en este escrito. Si prestas atención, notarás que todas las consecuencias que anoté en el párrafo anterior son externas a ti, esto es, se trata de situaciones que te afectan pero que provienen de otras personas. ¿Me comprendes?
Sé que todo atleta está permanente bajo el escrutinio público. La gente que te rodea te admira, te aplaude, te sigue, te reconoce, pero también te critica, te señala, te cuestiona, te castiga, te abandona, etc. Toda (o) atleta se debe a –y depende en gran medida de- la gente que le rodea, incluidos su entrenador, los directivos de su Federación, el público, su familia, sus patrocinadores, etc. Y así como toda esta gente puede resultar de un gran apoyo, también pueden convertirse en un obstáculo potencial. ¿Quieres que te ponga un ejemplo? Muy sencillo, ¿te has sentido presionada(o) cuando crees que los demás esperan mucho de ti en una competencia? Creo que en este momento más de uno me dará la razón…
Opino que en el deporte de alta competencia puede ocurrir un riesgo que bien podemos evitar si somos capaces de preverlo. El riesgo de perder el sentido de lo que hace. Me explico. Un día te ilusionaste con el sueño de ir a representar a tu País a una competencia de gran envergadura como los son los juegos Panamericanos y a partir de ese momento te entregaste a tu preparación. Te enfocaste en tu meta y conforme transcurría el tiempo  tú solo pensabas “tengo que llegar, tengo que llegar, tengo que llegar…”
Conforme avanzaste en tu preparación demostraste talentos que le gente que te rodeaba supo detectar. Muy pronto se acercó gente que te brindó alguna clase de apoyo o aplauso. Tal vez ganaste alguna beca y/o algún tipo de recurso federal, estatal o municipal. Pero conforme esto pasaba la gente que se te acercó también comenzó a meterse –en su propia cabeza- la idea de que tú “tienes que llegar, tienes que llegar, tienes que llegar…”; es más, estoy seguro de que en más de alguna ocasión incluso te lo habrán dicho de viva voz.
El punto al que quiero llegar es a que, cuando se acerca el día de la competencia, te has sumergido en un torbellino de esfuerzo y cansancio físico, expectativas y deseos ajenos, estrés y deseo de superación, que  llegas a pensar que vas a competir simplemente porque es tu obligación. Ni siquiera concibes la posibilidad de dar un paso atrás. Como si fuera tu destino escrito. Como aquélla novia que llega al altar vendida por su propio padre, que no desea ese matrimonio pero sabe que ese es su destino porque ya lo decidieron así quienes tienen la autoridad para decidirlo…
Sin embargo, el deporte tiene dimensiones mucho más sublimes que lo que acabo de decir en el párrafo anterior. Una vez más vuelvo a la pregunta que te hice renglones más arriba. ¿Qué sentido tiene que acudas a tu competencia? Pues bien, creo que el deporte puede ser una experiencia llena de significado para ti.
El significado es una experiencia completamente personal, es algo que solo te pertenece a ti ya que tienes tu propia manera de vivir tu deporte. Cada atleta vive su deporte a su propio estilo. Una misma competencia como los Juegos Panamericanos puede tener significados muy diferentes para  los contrincantes. En otras palabras, no se lucha por las mismas razones ni con los mismos deseos. Mientras que para algunos sólo se trata de una competencia más, para otros puede tratarse de la experiencia más importante de toda su vida. Mientras que para algunos puede resultar la experiencia más estresante de todas para otros puede ser una magnífica oportunidad de sentirse libres. Si es correcto decir que cada uno de nosotros vive su propia vida a su manera, también es cierto que cada uno de nosotros vive, disfruta y sufre sus competencias a su manera.
En base a todo lo anterior te quiero hacer una recomendación: encuéntrale el significado, tu significado personal, a tus Juegos. Y que tu significado personal no sea el cumplirle las expectativas a los que te rodean o ganarte la aprobación de quien te apoya o patrocina. Respeta a los que te han apoyado y demuéstrales tu agradecimiento incondicional, pero no hagas depender de ellos el significado de lo que haces. Tu esfuerzo representa tu sudor, tus lágrimas, tus corajes, tus gritos, tus alegrías y tus sacrificios. Sólo tú conoces el color de tus días más pesados de entrenamiento y  el sabor de tus lesiones. Tu dolor solo te habló a ti al oído, y la satisfacción de haber logrado cada meta la vivió tu propio corazón en cada latido. Por lo tanto, el significado de estos Juegos es una experiencia muy íntima que nadie más que tú es capaz de descifrar.
Creo que cuando hacemos algo lleno de significado para nosotros lo vivimos de una manera diferente a que si no lo tuviera. Incluso el nerviosismo se vive de otra manera cuando estamos conscientes de que estamos ante algo que es trascendental para nosotros pero no porque cumpliremos las expectativas de los demás sino porque es algo que tiene un sentido personal especial. Así pues, recuerda que no irás a competir por obligación o porque “no te queda otra”. Irás porque así lo quieres tú, porque es una magnífica oportunidad para descubrirte y seguirle encontrando sentido al vivir. Por supuesto que deseo con todo mi esmero que logres todas las marcas que estás buscando en estos Juegos, pero sobretodo te deseo sinceramente que logres recordar el sentido que tenía para ti el competir cuando comenzabas tu carrera deportiva, cuando tu principal motivación era el darte cuenta que eras capaz de hacerlo cada día un poco mejor y cuando tus mejores noches eran las que deseabas que amaneciera pronto… para poder ir nuevamente a entrenar.   
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Un brazo para cruzar el cielo

UN BRAZO PARA CRUZAR EL CIELO
 
Psic. José Manuel Sánchez Durón
 
 Transcurre un minuto llevando a cuestas 60 breves segundos. Y pasa otro y luego otro. Cuando menos acuerda, los minutos formaron una hora y ella sigue en la pista. En esa pista que ha sido testigo de su esfuerzo, su dedicación y su entrega durante el tiempo que le ha llevado prepararse para llegar a la cita final. Si es verdad que existen citas con el destino la de mañana es, sin duda, una cita de esa clase.
Abigail, “Abi” ó “campeona”, es una competidora que se ha moldeado a sí misma. Nacida bajo la estirpe veracruzana, de un pueblo que ha demostrado históricamente su bagaje en la lucha y el desarrollo cotidiano, Abi encontró en la jabalina la compañera ideal para sus aventuras y su caminar por el mundo. Muy pronto descubrió que serían la pareja ideal. Y no se equivocó, a la fecha ha logrado convertirse en una de las promesas del deporte nacional gracias a todos los logros que la han colocado en el medallero en repetidas ocasiones.
Cuando yo la conocí me di cuenta rápidamente de que se trataba de una competidora excepcional. Serena al hablar y con el brillo en la mirada que acostumbran las y los ganadores. Cuando le hablas a Abi sabes que ella analiza a detalle tus palabras, y cuando la escuchas sabes que lo que dice tiene mucho sentido. Lo dice una atleta que ha sabido sortearse las dificultades y retos que le ha impuesto su existencia y que a la vez ha salido triunfante en las batallas de la vida. Acostumbrada a pelear para ganar, ella sale a competir a la pista sintiéndose en su propio hábitat.
A fuerza de ser sincero diré que su gran trayectoria no debería de asombrarnos ya que es congruente. Desde mi punto de vista, un buen resultado deportivo asombra cuando no se le espera, o cuando se pensaba que era casi imposible lograrlo. En cambio, un buen resultado deportivo se “espera” cuando el(la) atleta que lo obtiene ha demostrado suficiente dedicación y talento como para merecerlo. En este último caso, un buen resultado que es el producto de un trabajo comprometido es un hecho congruente. Pues bien, quienes conocemos a Abi y hemos seguido su trayectoria de cerca sabemos que todos sus logros han sido congruentes con su forma de prepararse ya que ella es de las que entregan todo por una causa… su causa.
Por esta razón no me extrañará en lo absoluto que mañana, a la hora de su cita con el destino, el resultado sea una vez más congruente. El deporte es justo con aquéllos que se entregan a él. Y si entregarse significa dedicarle toda una vida llena de sacrificios y preparación constante, entonces tú campeona te has entregado y el deporte te hará justicia. Tu fuerza es tu pasado que te ha convertido en lo que eres, y si mañana necesitas un pequeño empujón para lanzar más lejos, puedes jurar que somos muchos los que estaremos impulsando tu brazo… para cruzar el cielo.