Un brazo para cruzar el cielo

UN BRAZO PARA CRUZAR EL CIELO
 
Psic. José Manuel Sánchez Durón
 
 Transcurre un minuto llevando a cuestas 60 breves segundos. Y pasa otro y luego otro. Cuando menos acuerda, los minutos formaron una hora y ella sigue en la pista. En esa pista que ha sido testigo de su esfuerzo, su dedicación y su entrega durante el tiempo que le ha llevado prepararse para llegar a la cita final. Si es verdad que existen citas con el destino la de mañana es, sin duda, una cita de esa clase.
Abigail, “Abi” ó “campeona”, es una competidora que se ha moldeado a sí misma. Nacida bajo la estirpe veracruzana, de un pueblo que ha demostrado históricamente su bagaje en la lucha y el desarrollo cotidiano, Abi encontró en la jabalina la compañera ideal para sus aventuras y su caminar por el mundo. Muy pronto descubrió que serían la pareja ideal. Y no se equivocó, a la fecha ha logrado convertirse en una de las promesas del deporte nacional gracias a todos los logros que la han colocado en el medallero en repetidas ocasiones.
Cuando yo la conocí me di cuenta rápidamente de que se trataba de una competidora excepcional. Serena al hablar y con el brillo en la mirada que acostumbran las y los ganadores. Cuando le hablas a Abi sabes que ella analiza a detalle tus palabras, y cuando la escuchas sabes que lo que dice tiene mucho sentido. Lo dice una atleta que ha sabido sortearse las dificultades y retos que le ha impuesto su existencia y que a la vez ha salido triunfante en las batallas de la vida. Acostumbrada a pelear para ganar, ella sale a competir a la pista sintiéndose en su propio hábitat.
A fuerza de ser sincero diré que su gran trayectoria no debería de asombrarnos ya que es congruente. Desde mi punto de vista, un buen resultado deportivo asombra cuando no se le espera, o cuando se pensaba que era casi imposible lograrlo. En cambio, un buen resultado deportivo se “espera” cuando el(la) atleta que lo obtiene ha demostrado suficiente dedicación y talento como para merecerlo. En este último caso, un buen resultado que es el producto de un trabajo comprometido es un hecho congruente. Pues bien, quienes conocemos a Abi y hemos seguido su trayectoria de cerca sabemos que todos sus logros han sido congruentes con su forma de prepararse ya que ella es de las que entregan todo por una causa… su causa.
Por esta razón no me extrañará en lo absoluto que mañana, a la hora de su cita con el destino, el resultado sea una vez más congruente. El deporte es justo con aquéllos que se entregan a él. Y si entregarse significa dedicarle toda una vida llena de sacrificios y preparación constante, entonces tú campeona te has entregado y el deporte te hará justicia. Tu fuerza es tu pasado que te ha convertido en lo que eres, y si mañana necesitas un pequeño empujón para lanzar más lejos, puedes jurar que somos muchos los que estaremos impulsando tu brazo… para cruzar el cielo.


FINALES Y ASCENSOS: CUANDO SE ACERCA LA HORA DE LA VERDAD

Psic. José Manuel Sánchez Durón

Depsic Psicología y Alto Rendimiento

Está próximo el partido que definirá al equipo que ascenderá la próxima temporada al máximo circuito de nuestro balompié nacional. De acuerdo al formato establecido, el campeón del torneo de apertura en la liga de ascenso se debe de medir con el campeón del torneo de clausura para definir cuál de los dos será el afortunado. En esta ocasión, Hidro-rayos del Necaxa y Dorados de Sinaloa se disputan el boleto. ¿Será acaso que ambos equipos llegarán en igualdad de circunstancias al partido decisivo? 
En los años que tengo como psicólogo en el fútbol profesional, me he convencido de que los mecanismos psicológicos juegan un papel decisivo en un partido. Parece existir un acuerdo a nivel mundial de que hoy en día los sistemas de entrenamiento físico colocan en similitud de condiciones a la mayoría de los equipos. Igualmente, los planteamientos tácticos son tan conocidos que resulta prácticamente imposible que un entrenador sorprenda a su rival con un parado de equipo completamente impredecible.  En nuestros días, cada equipo conoce las debilidades y fortalezas futbolísticas de su rival en turno, y más aun si se trata de rivales de un mismo país o zona. Sin embargo, parece que esto que acabo de decir no se aplica completamente a los mecanismos psicológicos. En realidad, lo único que puede realmente llegar a sorprender a un equipo y cuerpo técnico es el estado psicológico en el que “se encuentre” el equipo rival. Interesante, ¿no lo crees?
En el mundo del fútbol, como en cualquier otro deporte, no es nada raro observar que el desempeño de un mismo jugador puede variar radicalmente de un partido al otro. Un jugador puede dar el partido “de su vida” un fin de semana y luego tener un partido “para el olvido” ocho días después, o viceversa. Puesto que ni las capacidades futbolísticas ni físicas desaparecen de un día para otro, la única explicación posible para esta clase de “cambios radicales” apunta al funcionamiento psicológico del futbolista. Pero, ¿cómo puede hacer un futbolista para llegar en las mejores condiciones psicológicas para jugar un partido?
Seguramente cada psicólogo tendrá su propia opinión al respecto. Pero la mía se basa en la experiencia de muchos años trabajando con futbolistas. Por supuesto, debo de aclarar que no existe una fórmula sencilla para lograr que un futbolista “llegue en su 100 % psicológico” a un partido. En realidad se trata de un tema muy complejo. Pero creo que si el futbolista se interesa por llegar en dichas condiciones tendrá más posibilidades de éxito que si sólo aguardara la hora del partido sin prestar atención a estos aspectos.    
Pongamos por ejemplo el caso de Necaxa y Dorados, ahora que se encuentran a solo unos días del gran compromiso. Desde este momento es necesario “hacerse a la idea” de que ya están jugando parte de su partido. A lo que me refiero es al hecho conocido por cualquier profesional de que los partidos no arrancan a partir del silbatazo del árbitro sino desde antes, ya que previo al partido ya deben de encontrarse lo suficientemente concentrados y motivados para enfrentar el reto. Si un futbolista espera a que silbe el árbitro para comenzar a “meterse” en el partido de seguro lo va a pagar muy caro.
Sin embargo, lo que no se dan cuenta todos los futbolistas es que la preparación psicológica previa al partido no se limita al día del juego. Si las horas inmediatamente antes de tu partido ya te estás preparando para lo que viene es muy bueno, pero lo será aún más si te preparas desde días enteros de anticipación. Esto quiere decir que si tu partido importante es el fin de semana  entonces debes de comenzar a vivirlo desde la media semana. ¿Cómo? Aquí te comparto 11 sugerencias, digamos que son mi 11 ideal:
1.- Repasa una y otra vez, en video o en el recuerdo, todos tus buenos desempeños de la temporada, pues esto “te recordará” las cualidades que posees en este momento de tu carera.
2.- Haz una lista de las posibles situaciones desfavorables que te podrían ocurrir antes del partido (por ejemplo sentirte “tenso”) o durante el mismo (por ejemplo cometer un error) y piensa cuál será tu plan de respuesta si eso llegara a ocurrir.
3.- Resuelve cualquier asunto familiar o externo que tengas pendiente, pues de lo contrario lo “traerás en la cabeza” el día del partido y no te podrás concentrar completamente. Si no puedes resolverlo completamente al menos haz lo necesario para delegarlo a otra persona o para postergarlo para después de la final.
4.- Planea cómo organizarás tu tiempo durante la concentración, lleva contigo buenos libros y/o pasatiempos que te ayuden a relajarte y distraerte un poco durante las horas en las que estarás encerrado con el equipo.
5.- Platica con tus compañeros todo lo que necesites hablar respecto a las estrategias que seguirán en el juego,  pero eviten los comentarios pesimistas (“no sé si llegaré en las mejores condiciones”) o muy confiados (“vamos a pasarles por arriba”).
6.- Evita darle “vueltas en tu cabeza” a errores que hayas cometido en el pasado.
7.- Búscale el "sentido" al partido. Cada partido debe de tener su propio significado. No se trata solo de jugar por jugar. Jugamos y competimos “por” algo y “para” algo. El que compite sin motivos no competirá con su máximo esfuerzo; en cambio el que compite por fuertes motivos sacará toda su fuerza por lograr su meta. ¡Sé un guerrero con muchas causas!
8.- Si durante el partido ALGO sale mal como en otras ocasiones, evita caer en el error de suponer que entonces TODO va a salir mal como antes. Piensa que cada partido es diferente y de que el resultado de un partido nunca está decidido sino hasta que termina. Los errores son para corregirse no para utilizarse como pretextos para  justificar las derrotas.
9.- La primera jugada del partido es crucial. Aunque esto parece obvio, muchos no lo entienden. Tu primer contacto con el balón -una vez que arrancó el partido- tiene tanta importancia que debo de recordártelo. En el momento en el que tocas el balón por primera vez en un partido descargas toda la tensión que traías acumulada ya que es en ese momento en el que sientes que ya comenzó tu partido. Y es mucho mejor si ese primer contacto con el balón es acertado. Si tocas bien, o si disparas bien, o si despejas bien o si lo atajas bien la primera vez será más probable que lo sigas haciendo bien el resto del partido porque ganarás confianza. En cambio, una mala jugada cuando apenas tocaste por primera vez el balón te generará nerviosismo y ansiedad. Así que, cuando el árbitro esté a punto de silbar el arranque del partido, enfócate en tu primer objetivo inmediato: jugar bien tu primer balón.
10.-  La noche anterior al partido necesitas descansar. Pero es una de las noches del año en la que menos puedes hacerlo. Muchos jugadores pasan mala noche antes del gran día debido a que no son capaces de dejar a un lado su ansiedad y “le dan vueltas y vueltas en su cabeza” a lo que puede ocurrir en el partido. Si no es tu caso te felicito, pero si tú eres de esos jugadores entonces es necesario hacer algo al respecto. Es normal que estés pensando en el partido la noche anterior pero sería mejor que pudieras hacerlo a otra hora del día. Te sugiero que le dediques alguna hora por la tarde a pensar en todo lo relacionado al juego, de manera que al llegar la noche tengas menos cosas en qué pensar ya que todo lo has repasado ya. No tiene sentido que pienses en lo mismo 1000 veces. Al llegar la noche elige una actividad que atraiga tu atención como por ejemplo ver las noticias o alguna película. De preferencia algo tranquilo e interesante, pero nada que te exalte. Y, sobre todo, no veas fútbol antes de irte a dormir ya que eso estimularía nuevamente tu imaginación y te “espantaría el sueño”.
11.- Finalmente recuerda que, independientemente de todo lo que está en juego, estás ante una oportunidad de hacer lo que siempre te ha gustado en la vida: jugar al fútbol. El fútbol no solo se sufre, también se goza. Eso no lo olvides ni siquiera cuando estés jugando un ascenso. Parece tan extraño ver a jugadores que saltan a la cancha como si estuvieran haciendo algo que odian o detestan. La vida te da la oportunidad de probarte, de exigirte, de descubrirte y de encontrarte a ti mismo en la cancha. No desaproveches esa excelente oportunidad de sentirte pleno sólo por el temor o la preocupación de fallar o de salir derrotado. El fútbol, como la vida, es para disfrutarse.

Un rugido contra el descenso

UN RUGIDO CONTRA EL DESCENSO
Psic. José M. Sánchez Durón

El león es un  animal temible. La fama que se ha ganado como el “Rey” de la selva no ha sido gratis. El león ruge y todos los animales de la selva se atemorizan… o por lo menos guardan su distancia.
Si hiciéramos un análisis psicológico del león nos veríamos obligados a considerar su impacto en el resto de los animales. La sola presencia del león, y sobretodo su actitud retadora, genera en sus adversarios un conjunto de reacciones de pánico que son fáciles de identificar. Ahí radica el elemento psicológico. Lo psicológico no solo se refiere a los procesos que ocurren “dentro de nuestra cabeza”  sino a las interacciones que mantenemos con las cosas y personas que nos rodean. Cuando una persona (o un león) ejercen un impacto sobre los que la rodean, eso demuestra que un conjunto de procesos psicológicos están en juego.
Definitivamente, los procesos psicológicos que están ocurriendo en el seno del equipo Leones Negros de la Universidad de Guadalajara son impresionantes. Este equipo ha pasado por una serie de fases en el presente torneo. Hace tres semanas ocupaba el fondo de la porcentual y ahora se aleja poco a poco de dicha posición. En los últimos tres partidos ha logrado ejercer un impacto real sobre sus adversarios, lo que le ha permitido obtener 9 puntos de oro en su camino a la salvación.

Como el león en la selva, los Leones Negros han sido psicológicamente superiores a sus rivales en turno. Fueron al estadio Azteca y vencieron al América, luego superaron a los Tigres en casa y este fin de semana trajeron tres puntos de Morelia. Todo mundo sabe que después del triunfo un equipo queda más fuerte, pero lo que muchos ignoran es que los triunfos vienen cuando esa fortaleza ya está presente en un equipo. Es obvio que los Leones Negros se han venido preparando psicológicamente para cosechar lo que han logrado en las últimas semanas.

Si bien la preparación psicológica no asegura  una victoria, ninguna victoria llega cuando se es psicológicamente débil. Los pupilos del profr. Alfonso Sosa están demostrando que, en la jungla futbolística, su rugido puede intimidar psicológicamente a cualquiera.

Xoloitzcuintle: un perro que ladra y sí muerde

XOLOITZCUINTLE: UN PERRO QUE LADRA Y SI MUERDE
Psic. José M. Sánchez Durón
 
¿Qué mensajes se les transmite a un equipo para conseguir su máximo potencial?, ¿qué se le dice a un futbolista para que aprenda a confiar en si mismo y en el equipo?, ¿cómo se le habla a un grupo para convencerlos de que van por el camino correcto?

Las respuestas a estas y otras preguntas son la búsqueda permanente de todo Director Técnico (D.T.)  en el fútbol profesional. El D.T. es un individuo que sin duda amerita conocer mucho de fútbol pero -sobretodo- debe de convertirse en un experto en al arte de la comunicación humana. Debe de saber cómo transmitir un mensaje mientras demuestra que está convencido de lo que dice, al grado de lograr incluso convencer a quien lo escucha: el jugador mismo.

Por supuesto lo anterior no es una tarea fácil. Todo equipo de fútbol es un conjunto de personalidades diferentes que tienen sus propios intereses, motivaciones, gustos y disgustos, y lograr conjuntarlos a todos para tomar un acuerdo en común es una labor que exige tacto, paciencia, audacia y algo de simpatía.
Sin lugar a dudas, todas estas cualidades distinguen a Daniel “travieso” Guzmán y su cuerpo técnico. Este grupo de audaces han asumido el reto de dirigir a un Club que ya sabe lo que es llegar a la cima y alzar un trofeo de campeón en diferentes divisiones (incluyendo por supuesto la primera división nacional), y han logrado en poco tiempo conjugar los intereses de todos para “echarse el equipo al hombro” en cada partido. Como ya lo dije antes, lograrlo no es cosa fácil. Pero parece que este cuerpo técnico sabe las dosis para transmitir cada mensaje… y de hacerlo en los momentos adecuados.
En el presente torneo los Xolos han mostrado una y otra vez la “entereza psicológica” de los grandes. Por “entereza psicológica” me refiero a un conjunto de cualidades relacionadas con la lucha, la competitividad, el esfuerzo, la disciplina y la insistencia. Los Xolos no solo están sumando puntos sino que están logrando desarrollar en sus seguidores el impacto psicológico más importante para un equipo: QUE SU AFICIÓN CREA EN ELLOS Y SE ILUSIONE CON EL CAMPEONATO.

Apenas este fin de semana los Xolos superaron claramente a los Tiburones Rojos de Veracruz, un equipo que a pesar de su situación en la porcentual está ubicado en la parte alta de la tabla. La semana pasada, los Xolos demostraron que cada minuto cuenta, cuando lograron empatar al minuto 92 al Santos de Torreón. Y hace dos semanas dieron una cátedra de lucha y coraje cuando revirtieron un marcador de dos a cero en contra para salir airosos venciendo a los Tuzos del Pachuca con un marcador final de  3 a 2.

¿Casualidad?, ¿suerte?, ¿buena racha? Cualquiera que atribuya estos resultados a esta clase de “explicaciones” no conoce de futbol ni conoce la capacidad del “travieso” y su gente. La “casualidad” solo explica los buenos resultados cuando son aislados pero cuando estos resultados son constantes entonces será mejor hablar de la capacidad del líder y la de sus dirigidos. En este caso, el líder es un hombre que ya ha sido campeón en el fútbol mexicano y que ha salvado del descenso a más de un Club. Y sus dirigidos son un grupo de xoloitzcuintles que le tienen amor a su raza y respeto a su sangre y sus colores.

Vaya un fuerte abrazo para ustedes Daniel, Mao, Octavio y Alan. Aplaudo su trabajo técnico, táctico y físico… pero sobretodo el psicológico.

Abierto mexicano de taekwondo: un escenario de enseñanzas para la gente

                     ABIERTO MEXICANO DE TAEKWONDO, UN ESCENARIO DE ENSEÑAZAS PARA LA GENTE

Psic. José M. Sánchez Durón

Este pasado fin de semana tuvo lugar el abierto mexicano de taekwondo (tkd) 2015 en la ciudad que alberga el centro de la República Mexicana, nuestro bello Aguascalientes.  Este evento viene a sumarse a la lista, cada vez más grande, de eventos en su tipo que los ciudadanos hidrocálidos tenemos la oportunidad de disfrutar en vivo. Al mismo tiempo tenemos la oportunidad de demostrar que esta ciudad y su infraestructura deportiva están a la altura de grandes escenarios de nuestro país y del extranjero.

Pocas veces se escribe en la prensa y las redes sociales sobre el impacto positivo de organizar este tipo de eventos deportivos para la población en general. Aquí quiero referirme particularmente a este punto. Y es que más allá de los beneficios económicos que una comunidad entera puede obtener con un éxito deportivo (el entrenador español  Vicente del Bosque dijo alguna vez que su país obtuvo beneficios  financieros por millones de dólares después de haber ganado la copa del mundo de fútbol) existen también otra clase de “ganancias” que son dignas de reconocimiento.
Un ejemplo de lo anterior es la enseñanza que se deja a los espectadores del evento, particularmente a los infantiles. De acuerdo a una serie de diferentes estudios en el campo del análisis del comportamiento, los seres humanos (y otros seres de la especie animal) aprendemos por imitación de modelos. Un “modelo” es otra persona a la cual observamos comportarse de cierta manera la cual copiamos en nuestros propios actos. Así, por ejemplo, es más fácil que un deportista novato aprenda los detalles técnicos y tácticos de su disciplina si cuenta con buenos modelos a los cuales imitar. Y, puesto que a un evento deportivo como el abierto mexicano de tkd acuden los mejores exponentes, estos eventos representan una magnífica oportunidad para que los taekwondoines del mañana aprendan observando a los expertos.
Por supuesto que no solamente los pequeños que practican el tkd fueron beneficiados por este evento del fin de semana. En una competencia deportiva (independientemente del deporte de que se trate) se pueden observar un sin fin de comportamientos y de acciones que nos transmiten muchas enseñanzas a los que las contemplamos. En la competencia se observan comportamientos de lucha, de esfuerzo, de atrevimiento, de insistencia, de compañerismo, etc., que resultan sumamente benéficos para cualquier chico, sea deportista en activo o no. De ahí la importancia de que los padres de familia aprovechen esta clase de evento deportivos para llevar a sus hijos(as) a obtener grandes enseñanzas para su vida.

Por esta razón, vaya un aplauso para el Instituto del Deporte del Estado de Aguascalientes (IDEA) y todas las autoridades de gobierno que hicieron posible que el evento fuera todo un éxito; si el deporte transmite valores, este fin de semana los hidrocálidos hemos tenido la oportunidad de aprender muchos para nuestra propia vida.

EL CENTRO DEPSIC: UNA ALTERNATIVA PARA EL DESARROLLO DE LA PSICOLOGÍA DEPORTIVA

EL CENTRO DEPSIC: UNA ALTERNATIVA PARA EL DESARROLLO DE LA PSICOLOGÍA DEPORTIVA
 
Psic. José M. Sánchez Durón
DEPSIC


¿Cómo interviene la Psicología en el deporte?, ¿acaso la Psicología no es solamente “algo” que se enseña en las aulas de la universidades?,  ¿los psicólogos creen que los deportistas estamos locos?
Quiero escribir algunos comentarios sobre estas y otras preguntas similares por dos razones principales. La primera es que, en mi carrera de casi 20 años navegando en las aguas de la Psicología y del deporte, he constatado la falta de información que hay al respecto de parte de los profesionales que nos dedicamos a estos temas. Lo anterior trae como consecuencia que la comunidad deportiva carezca de orientación seria y que se generen mitos que “des-informan” a las personas interesadas. La segunda razón es la de aprovechar para dar a conocer la creación del centro DEPSIC, un centro especializado en  Psicología deportiva que surge como una alternativa de apoyo para todo aquél deportista, entrenador, directivo, árbitro, padre de familia o cualquier persona que busque involucrarse en este apasionante mundo de la psicología deportiva.
Puesto que este tema es bastante amplio y no pretendo extenderme demasiado aquí, me enfocaré en señalar dos aspectos que considero fundamentales. En primer lugar diré que la Psicología es una disciplina científica que estudia el comportamiento, es decir, que a los psicólogos nos interesa comprender los actos, acciones y formas de responder de los organismos humanos (aunque no excluimos nuestro interés por otros organismos del reino animal). Pero subrayaré que este estudio tiene la característica de que se apega al método de la ciencia, esto es, es un estudio científico. La ciencia es todo un campo de conocimientos y métodos para adquirir conocimiento. Un conocimiento que es obtenido por el método científico se distingue de otras formas de conocimiento en que tiene un sustento importante gracias a lo cual podemos suponer que es un conocimiento confiable, por lo menos en un grado aceptable.
Voy a poner un ejemplo. Supongamos que nos encontramos en la llamada “era de las cavernas” cuando los antepasados de nuestra especie vivían en cuevas y se alimentaban de la caza y la recolección de hierbas.  Supongamos que uno de tales cavernícolas, amante de la vida animal, observaba  a los mamuts cuando se trasladaban en grupos de una región a otra. Imaginemos también que a este antepasado nuestro le gustaba observar estos traslados cuando terminaba de comer sus propios alimentos, ya que eran los momentos del día en los que se encontraba satisfecho y en calma para contemplar la naturaleza. Es probable que si estas experiencias se repitieran frecuentemente  (el terminar de comer y el observar a los mamuts en procesión) el cavernícola “llegaría a la conclusión” de que los mamuts viajan cuando él ya no tiene hambre, o que el hecho de que él coma provoca que los mamuts se trasladen. ¿Es esto un conocimiento científico?
La respuesta es no. Como dije antes, el conocimiento científico sigue un método y no se basa solamente en “suposiciones”, o en “impresiones a primera vista”. En lugar de eso, la ciencia analiza, investiga a fondo y hace experimentos para constatar cada conocimiento que va obteniendo. Un científico no solo “supone” cosas, sino que investiga  y comprueba para cerciorarse de que está en lo correcto o de que está equivocado y necesita "ir más allá".
Por esta razón, la labor del psicólogo es delicada. Nosotros tenemos la obligación de constatar -en la medida de lo posible- si nuestros conocimientos sobre el comportamiento humano son confiables o no, pues de lo contrario podremos caer en contradicciones o hacer diagnósticos completamente descarados y poco atinados. Pero resulta que el comportamiento humano, en general, es un conjunto complejo de procesos que obedecen a múltiples factores. Así que la pregunta del millón de dólares es, ¿podemos adquirir mediante el método de la ciencia un conocimiento cabal sobre el comportamiento humano?
La respuesta a esta cuestión no es sencilla. Al día de hoy no tenemos tal conocimiento “cabal” y no sabemos si algún día lo obtendremos. Pero lo que sí sabemos es que definitivamente sin el método de la ciencia nunca lo obtendríamos. La ciencia no lo explica todo pero sí explica las cosas de mejor manera que cualquier otra forma de conocimiento (por ejemplo el sentido común, la intuición, etc.).
Confío en que a estas alturas quien esté leyendo este escrito ya comience a notar la trascendencia de estudiar científicamente el comportamiento en el deporte. El deporte en nuestros días es un mecanismo social complejo. Intervienen cualquier cantidad de personas bajo diferentes roles (deportistas, entrenadores, árbitros, jueces, aficionados, etc.) que la combinación de emociones, expectativas, disgustos, aprobaciones, frustraciones, etc., son sencillamente infinitas. Para comprender por qué un deportista no rinde como se esperaba, o por qué es intermitente en su desempeño, o por qué parece ser “consumido por la ansiedad en los momentos importantes” es necesario que alguien ponga en orden nuestras ideas y nos lleve por un camino ordenado para analizar con calma y detalladamente cuáles son los posibles factores que inciden en ello. El psicólogo está llamado a ocupar ese cargo.
Afortunadamente somos cada vez más los psicólogos que nos involucramos en este terreno. Pero, desafortunadamente, aún son pocos los sitios a los que puede acudir un deportista o entrenador para recibir asesoría o capacitación especializada en lo que a procesos psicológicos se refiere.  A partir de esta realidad es que nace el centro DEPSIC. Este sitio tiene su base en la ciudad de Aguascalientes (en el centro de México) y tiene el firme propósito de difundir los beneficios de enriquecer el entrenamiento deportivo con los conocimientos derivados del estudio científico del comportamiento. Somos una alternativa que apenas nace, pero confiamos en que nuestros esfuerzos tengan un impacto positivo en ese campo que tanto nos apasiona: el deporte.


 

La liguilla en el Fútbol Mexicano: ¿Y el análisis psicológico?

LA LIGUILLA EN EL FUTBOL MEXICANO: ¿Y EL ANÁLISIS PSICOLÓGICO?
Psic. José Manuel Sánchez Durón
 
El pasado fin de semana se han eliminado cuatro equipos de los ocho que habían pasado a la liguilla de nuestro fútbol. Como alguien lo dijo, la liguilla es un torneo aparte en el que todo puede pasar y esta afirmación obedece a que el lugar que cada equipo consiguió en la tabla general durante el torneo regular no le determina su pase a la siguiente ronda. Por ejemplo, no es la primera vez que el equipo que había terminado como líder es eliminado en la primera ronda como en esta ocasión le ocurrió al Cruz Azul. En este segundo “torneo” que es la liguilla cualquiera le puede ganar a cualquiera.
El hecho de que durante la liguilla lleguen a darse encuentros con una intensidad mayor que muchos partidos del torneo regular se explica fácilmente: en estas instancias de liguilla cada equipo solo cuenta con dos oportunidades para continuar en sus aspiraciones por el título, un partido de ida y uno de vuelta, nada más. Si en ambos partidos no consigues superar al rival (o si se empata en ambos partidos pero se conserva una ventaja dada por los goles marcados como visitante) estás fuera.
A estas alturas hemos  escuchado cualquier cantidad de análisis en los medios de comunicación sobre el desempeño de los ocho equipos en la ronda que acaba de terminar. En todos esos casos se ha discutido del planteamiento táctico utilizado por los equipos, resaltando los errores y aciertos tácticos que en opinión de cada voz en turno hayan sido responsables de que un equipo se encuentre en la siguiente ronda o esté eliminado. Los análisis tácticos prácticamente acaparan los argumentos en los diferentes medios de comunicación lo cual, si bien es necesario, no me parece suficiente. Desde mi punto de vista un análisis psicológico se vuelve igualmente importante para que el espectador obtenga una perspectiva más completa del acontecer de cada partido. Sin embargo, es claro (y además entendible) que quienes conducen los programas de análisis y debate no poseen los conocimientos suficientes en materia psicológica por lo que cuando intentan aludir a estas cuestiones no abandonan los discursos trillados basados únicamente en cuestiones de actitud, entrega, y otros términos por el estilo.
Claramente, un análisis psicológico no se reduce a externar los puntos de vista personales respecto a si cada analista percibió tal o cual actitud en los jugadores. Estas percepciones son subjetivas y se prestan mucho a impresiones vagas y con poco fundamento. Si bien es cierto que en el futbol sabemos en términos generales a qué nos referimos cuando hablamos de una buena actitud, también es cierto que cuando comenzamos a discutir más a detalle esta cuestión rápidamente surgen discrepancias entre quienes discuten. Así, la expulsión del “Maza” Rodríguez en el partido de ida puede ser interpretada por algunos como una pésima actitud que refleja una desconcentración del jugador, mientras que para otros puede ser calificada como una buena actitud que refleja que el jugador en verdad está sintiendo la pasión del juego. ¿Quién tiene la razón?
Para conducir un análisis psicológico más efímero es necesario identificar nuevas categorías de análisis, menos ambiguas, y que efectivamente nos indiquen pistas sobre lo que queremos analizar. Una “categoría de análisis” se refiere a aquél elemento de nuestro discurso que engloba un aspecto concreto de toda la complejidad que caracteriza un partido de futbol. Por ejemplo, dentro del análisis táctico se utilizan diferentes categorías de análisis como lo son el discutir sobre la ofensiva o sobre la defensiva, sobre la táctica fija, sobre los cambios efectuados, etc. Aunque todos los elementos anteriores se engloban dentro del concepto general de análisis táctico, cada uno se refiere a un aspecto en particular de los que componen dicho concepto.
Así, en el análisis psicológico también es posible identificar diferentes categorías de análisis. Por ejemplo, utilicemos el término de “actitud” al que nos referíamos antes. Para hacer más útil el concepto de actitud como una categoría de análisis psicológico debemos de definir a qué nos referimos cuando hablamos de la actitud de un jugador durante el partido y, sobretodo, especificar que eso que llamaremos actitud se demuestra en la cancha por medio de diferentes conductas de acuerdo a la situación del juego.

Por ejemplo, digamos que por actitud entenderemos la manera en la que cada jugador demuestra que busca competir para ganar. Pues bien, si nos valemos de esta definición, es obvio que la actitud se puede demostrar de diferentes maneras, dependiendo de cada situación particular del juego. Entonces, el jugador demostrará que busca ganar de cierta manera si tiene el balón en sus pies y de otra si debe de ir a recuperarlo. En ambos casos hablamos de dos diferentes categorías de análisis. Aunque tanto las acciones de un jugador con el balón controlado como aquéllas que despliega para robárselo al rival demuestran su búsqueda del triunfo, ambos casos se refieren a situaciones particulares diferentes entre sí.
Entonces es necesario que se discutan los desempeños de los equipos pero en base a la guía que proponen estas categorías de análisis, pues de esa manera dicho análisis será más encaminado y efectivamente nos llevará a una conclusión y no solamente a intercambiar argumentos “sin rumbo”. A partir de lo dicho podemos hacer un ejercicio en nuestro propio análisis: ¿El desempeño de los jugadores del Cruz Azul en las acciones defensivas fue superior al de los jugadores de León?, ¿cuál de los dos equipos demostraba con mayor ahínco que buscaban la victoria cuando debían de resolver una acción defensiva?, ¿alguno de los jugadores de cada equipo mostró menor coraje para defender que sus compañeros?, ¿lo anterior incidió en el resultado? Piense usted en lo anterior e intente realizar su propio análisis para cada uno de los partidos. Resulta un ejercicio mucho más interesante que solamente hablar en términos vagos y generales, no crees?